La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha llamado la atención sobre la falta de fisioterapeutas en Haití donde, tras el terremoto ocurrido hace dos semanas, se han practicado decenas de intervenciones quirúrgicas que deberán completarse con rehabilitación en los próximos días para evitar discapacidades entre la población.
“Miles de personas que en Haití han requerido amputaciones van a necesitar fisioterapia y cuidados especiales para evitar infecciones”, ha advertido la OMS, que señaló también la necesidad de apoyo psicológico que irá pareciendo a lo largo de estos días en el país centroamericano.
Y es que, aseguró la Organización Mundial de la Salud, “una rehabilitación apropiada es fundamental para evitar discapacidades a largo plazo y reducir al mínimo las consecuencias económicas para las familias”.
Aunque según este organismo 48 de las 59 instituciones hospitalarias de Haití están funcionando, lo hacen “con dificultad”. Además, ha señalado la organización, “incluso antes del terremoto escaseaba personal de rehabilitación, por lo que será necesario reforzar esos servicios”.
El presidente del CGCFE, Pedro Borrego, ha subrayado, ante el reclamo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la necesidad de contar con fisioterapeutas en Haití, que “no podemos quedarnos de brazos cruzados ante esta importantísima llamada de la organización”.
“Por este motivo, ofrecemos nuestros servicios, de manera solidaria y altruista, para desplazar a un grupo de fisioterapeutas españoles, enormemente valorados internacionalmente, para ayudar a las víctimas del terremoto”, ha continuado Borrego.
De este modo, el CGCFE se pone a disposición de las administraciones para coordinar y facilitar el desplazamiento de estos profesionales sanitarios al país antillano devastado por el terremoto, ya que, según la OMS, su presencia es necesaria porque “se han practicado decenas de intervenciones quirúrgicas que deberán completarse con fisioterapia, en los próximos días, para evitar discapacidades entre la población”.
En este sentido, el secretario general del CGCFE, Manuel Alcantarilla también se ha solidarizado con la petición y ha afirmado que “se ofrecen” ante las administraciones “para enviar, de manera inmediata, a grupos de fisioterapeutas españoles”.
“Estos voluntarios trabajarían en Haití para evitar a los heridos futuras discapacidades y lesiones provocadas por las intervenciones quirúrgicas que requieran fisioterapia. Asimismo, podremos mitigar las secuelas de los diversos procesos traumáticos”, ha concluido Alcantarilla.

El desastre natural de Haití ha puesto de manifiesto el valor intrínseco de la solidaridad humana, a pesar de las dificultades que los medios logísticos han exhibido a la hora de efectuar la distribución de las ayudas.
La magnitud de los daños irreparables es elevada, pero son aún mayor las lesiones bio-psicosociales, que perdurarán durante mucho tiempo en la población, y ante las cuales, la comunidad científica no puede permanecer inmóvil.
Superado el primer momento crítico, desarrollado por equipos médicos de emergencia, se abre un largo periodo de recuperación de las secuelas que la tragedia deja en el individuo, y como no podría ser de otra forma, la fisioterapia ha sido solicitada ya por la OMS como herramienta básica en este momento.
Las acciones humanitarias exigen una amplia infraestructura, que hace inoperante las iniciativas individuales y, por este motivo, el CGCFE se ha puesto a disposición de la Administración, para proveer y cooperar en la captación del numero de profesionales que pudieran colaborar en los trabajos de recuperación de lesionados, en su mayoría amputados, politraumatizados.
Sería deseable que las iniciativas de ayuda, que a buen seguro se estarán ya produciendo, pudieran ser canalizadas a través de los colegios profesionales como primer eslabón de esta cadena de ayuda humanitaria, para poder ofrecer, si así se solicitara, una aportación unitaria y coordinada.
Seguramente, la fisioterapia lleve a los miles de damnificados, que de ella se pudieran beneficiar, una llave hacia la esperanza y hacia la nueva construcción de una sociedad, que ahora está fracturada y diezmada.